Xalapa Tipz!

Callejón de la Calavera

Cerca de los Berros hay un callejón que los xalapeños llaman de La Calavera. Alli vivía un matrimonio que se llevaba muy mal por el alcoholismo del marido. Una noche, éste llegó como siempre borracho su casa, donde lo esperaba enfurecida su mujer por ciertos rumores sobre su infidelidad. Cuando el esposo le pidió de cenar,, ella lo atendió de mala gana y le dijo que mejor se fuera a dormir; incluso, salió a comprarle una botella de licor para que el hombre bebierá más y se durmiera prronto. Al dar los primeros ronquidos, loca de celos, la mujer se fue al patio a buscar un hacha, regresando con la obsesión de cortarle la cabeza; efectivamente así lo hizo, quedando las cobijas tintas en sangre. Pensó: – “Ya pasaste de tus ‘sueñitos al sueño eterno”.
Con frialdad, envolvió la cabeza en una manta y la puso en un tenate con cal; después metió el canasto debajo de la cama, enterrando el cuerpo en medio de la pieza.
Como los vecinos no veían a la pareja, avisaron a al propietario del patio que nadie salía del cuarto. Por lo tanto, dieron cuenta a la policía, quien después de una minuciosa revisión, encontró el tenate con el cráneo y el cuerpo sepultado pero ya en estado de descomposición. Este crimen motivó para que se conociera la calzada como Callejón de la Calavera.

La Calle de la Amargura

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Desde antes que ocurriera el fundamental suceso histórico para nuestra patria, la calle Revolución era conocida como De la Amargura. El nombre se debe a un relato acerca de que ahí vivía una enamorada joven, cuyo novio correspondía a los amorosos sentimientos. Los parientes de los antiguos vecinos recuerdo hoy que en sus encuentros, la pareja permanecía tomada de la mano, mirándose a los ojos y prometiéndose eterna compañía.
Por las mañanas, el muchacho acostumbraba saludar a su prometida primero y después se iba a su trabajo. Mientras tanto, ella se quedaba en su casa, ayudando a su madre en los quehaceres domésticos y preparándose para el matrimonio. En la tarde, él regresaba a visitarla; así, pasaron el noviazgo felices y tranquilos durante muchos meses.
Una mañana, el joven llegó muy angustiado a la casa de su novia y le comunicó que tenia que incorporarse a las filas de la Revolución jurándole volver lo más pronto, para casarse. Pero el enamorado nunca retornó. El tiempo pasó y la muchacha perdió las esperanzas de verlo otra vez.

La Viejita del Candil

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En el río de Coapexpan, hace mucho, acostumbraba una viejita lavar su ropa. Cierto día, al regresar de tender parte de lo que había lavado, notó que el resto de sus prendas dejadas sobre una roca desapareció. Confundida, la buscó por algún tiempo, en los potreros y entre las matas, pero sin ningún éxito. Volvió triste y cansada a su casa, y se recostó un rato a reposar de las caminatas y búsquedas que tuvo que hacer todo el día. Más tarde, siguiendo preocupada, regresó como a las diez de la noche, convencida de que debía encontrar su ropa. Llevaba un candil con el que apenas se alumbraba a causa de que el viento quería apagarle la flama. Efectivamente, pudo descubrir el lugar donde había estado lavando por la mañana, y se fijó en el sitio en el que dejó su batea. En ese momento escuchó una voz que le preguntaba:

Callejon Jesus te ampare

Este callejón de características estéticas muy especiales, típico, silencioso y armoniosamente bello, debe su nombre a una leyenda originada durante la colonia, la que cuenta que en la calle vivía un matrimonio español con una hija muy bella, quien era novia de un comerciante joven de nombre Cosme de Taboada. Una noche de niebla típica de esta región, estaban los novios despidiéndose por la ventana, cuando pasó un ebrio que sin más saco un puñal con el que hirió al desprevenido joven; ella, al ver herido al dueño de su amor gritó “Cosme, Jesús te Ampare”. En ese entonces la gente lo llamaba “Callejón de la muchacha de Jesús te Ampare”, quedando reducido al paso del tiempo como “Callejón de Jesús te Ampare”.